Hay dos tipos de cierre. Uno consiste en revisar, ajustar y firmar. El otro consiste en reconstruir doce meses de contabilidad en tres semanas mientras se intenta recordar qué era ese pago de marzo.

La diferencia no está en el tamaño de la empresa, sino en si el trabajo se ha ido haciendo.

Antes de nada: que todo esté contabilizado

  • Todas las facturas emitidas, incluidas las del último día del ejercicio, y sin huecos en ninguna serie.
  • Todas las facturas recibidas, incluidas las que todavía están en el cajón o en el correo de alguien.
  • Todos los movimientos bancarios del período, de todas las cuentas.
  • Los gastos pagados en efectivo o con tarjeta personal, que son los que sistemáticamente faltan.

Las conciliaciones

Conciliar significa que lo que dice la contabilidad coincide con lo que registra cada tercero. Si alguna de estas tres conciliaciones no cuadra, el cierre no está listo:

  1. 01
    BancosEl saldo contable de cada cuenta debe coincidir con el extracto en la fecha de cierre. Las diferencias legítimas —cheques pendientes, movimientos en tránsito— deben poder enumerarse una por una.
  2. 02
    Clientes y proveedoresEl saldo de cada tercero debe ser explicable. Un saldo antiguo que nadie reclama suele ser una factura pagada que no se ha aplicado o un cobro aplicado al cliente equivocado.
  3. 03
    ImpuestosLos saldos de las cuentas de IGI deben conciliarse con las declaraciones presentadas durante el año. Cualquier diferencia —por ejemplo, una rectificación pendiente o un asiento no registrado— debe quedar explicada antes del cierre.

Los ajustes de fin de año

Son los asientos que hacen que el resultado del ejercicio refleje lo que realmente ha ocurrido durante el año y no lo que ha pasado por el banco:

  • Periodificaciones: gastos pagados por adelantado que corresponden al próximo año, e ingresos cobrados por adelantado que todavía no se han devengado.
  • Amortizaciones del inmovilizado, aplicadas de forma coherente con los ejercicios anteriores.
  • Existencias, si la actividad las tiene: el recuento físico y su valoración.
  • Deterioro de saldos de clientes que probablemente no se cobrarán.
  • Provisiones por obligaciones conocidas todavía no facturadas.

Los estados y el depósito

Una vez que las cifras son firmes, se formulan las cuentas anuales según el plan contable andorrano y se depositan en el registro correspondiente dentro del plazo aplicable a tu sociedad.

Registre de Societats Mercantils Govern d'Andorra — Registre de Societats Mercantils

Los plazos concretos y la documentación exigible dependen de la forma jurídica y del tamaño de la sociedad. Confírmalos en la fuente oficial o con tu asesoría antes de calcular el calendario hacia atrás.

Y después, cierra de verdad

Un ejercicio cerrado significa que no se puede realizar un nuevo asiento sin que quede constancia. Si el período se puede reabrir en silencio, las cuentas que has depositado y las que tienes en el programa pueden dejar de coincidir sin que nadie se entere.

Un cierre que puede deshacerse sin rastro no es un cierre. Es una convención.

Si tienes que reabrir un período —ocurre y, a veces, es necesario—, debe ser una acción explícita, con autor, fecha y motivo. Esta es la diferencia entre corregir y borrar.