El IGI y el IVA comparten la idea de fondo: quien vende repercute el impuesto al cliente, quien compra lo soporta y en cada período se liquida la diferencia. Si has llevado una contabilidad con IVA, entenderás el IGI en cinco minutos.

El problema no es la mecánica. Es que el parecido invita a tratar el IGI como un IVA con otros porcentajes, y no lo es. Estas son las diferencias que cuestan tiempo.

1. Los tipos no se corresponden

No existe una tabla de conversión entre tipos de IVA y tipos de IGI. Ni los porcentajes coinciden ni las categorías agrupan los mismos bienes y servicios, por lo que un producto sujeto al tipo reducido en un país puede tributar al tipo general en el otro.

Configurar un programa extranjero sustituyendo los porcentajes de IVA por los de IGI funciona para la mayoría de líneas y falla para una minoría. Esta minoría es la que debe encontrarse a mano cada trimestre.

Tipos impositivos vigentes Govern d'Andorra — Impost General Indirecte

2. Hay un tipo incrementado

El IGI prevé un tipo incrementado del 9,5 % para los servicios bancarios y financieros. Es una categoría propia del sistema andorrano que no tiene un equivalente directo en la lógica de un programa pensado para otro país y que a menudo acaba modelada como un tipo «personalizado» sin las reglas que le corresponden.

3. El censo y el NRT no son el NIF

El NRT es el número de registro tributario andorrano. Cumple una función equivalente a la del NIF español, pero tiene un formato y un registro diferentes. Un programa que valida el NIF no validará correctamente un NRT: en el mejor de los casos lo rechazará y, en el peor, lo aceptará sin comprobarlo.

4. Los modelos son andorranos

La declaración de IGI se presenta con los modelos del Departament de Tributs i de Fronteres, no con los de otra administración. Un programa que sabe generar un archivo para otro país no te ahorra el trabajo: te lo traslada a una hoja de cálculo intermedia.

Modelos y presentación Govern d'Andorra — formularis tributaris

5. La periodicidad depende de la cifra de negocio

La frecuencia de declaración no es una preferencia: la determina la cifra de negocio del año inmediatamente anterior, con reglas propias para el inicio de actividad y otros supuestos. Un calendario genérico no sirve para saber cuándo te toca.

6. El plan contable es otro

Esta no es estrictamente una diferencia fiscal, pero es donde acaba todo. Las cuentas en las que se registran el impuesto repercutido y el soportado forman parte del plan contable andorrano, y trasladar cuentas entre planes en cada cierre es un trabajo manual que alguien acaba pagando.

Qué hacer

Si ya trabajas con una herramienta extranjera y te funciona, no es necesario que cambies mañana. Lo que sí vale la pena es saber dónde están los puntos débiles del montaje:

  1. Haz una lista de las líneas de factura que llevan un tipo distinto del general y contrasta su clasificación con la fuente oficial.
  2. Comprueba si el campo de identificación fiscal de tus clientes está validado o es de texto libre.
  3. Comprueba cuántos pasos manuales hay entre lo que te da el programa y lo que presentas.
  4. Cuenta las horas que le dedicas cada trimestre. Esta cifra es la que decide si vale la pena cambiar.